Por MARTÍN E. HELLER
Cuando cada vendedor trabaja a su manera, una venta perdida se explica siempre desde afuera: el precio, el mercado, la competencia. Con un proceso común, esa misma venta se explica desde adentro, y ahí empieza el aprendizaje.
“La venta más difícil es la que te deja sin respuestas.”
Lo descubrí hace 40 años, cuando era un joven vendedor en Xerox. Estaba bloqueado y gastaba mi energía en buscar excusas.
Hoy, después de formar a más de 10.000 profesionales de ventas, puedo compartirte lo que transformó mi carrera.
Formando vendedores aprendí que, junto a la falta de técnicas, la barrera más grande es la resistencia a mirarse en el espejo.
La mayoría de los vendedores atribuye la venta perdida al mercado, al precio o a la competencia. Los que llegan a la élite empiezan por revisar su propia gestión.
La diferencia está en una dosis de humildad estratégica.
1. El espejo es más valioso que la ventana.
2. Los diagnósticos valen más que las excusas.
3. Un buen mentor lleva más lejos que un curso genérico.
¿Qué obtienes al aplicar estos principios? Más cierres, menos ventas perdidas por las mismas causas y un ticket promedio más alto, porque cada venta perdida pasa a enseñarte algo concreto.
¿Quieres convertir tus ventas difíciles en tus mejores maestras? Tienes tres caminos:
“Equipos que venden con sistema, no con suerte.”
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